Percepciones de la TdP en la Región

Madre de Dios es la segunda región con mayor cantidad de casos de trata de personas registrados por el Ministerio Público. En la región las provincias con más casos registrados de trata son Tambopata  (44,4%) y Manú (33,3%), y dentro de estas las finalidades de la trata que predominan son, la trata con fines de explotación sexual (45%) y la trata con fines de explotación laboral (36%).  Pese a ser un fenómeno bastante extendido, la información que se tiene sobre la situación real de la trata en Madre de Dios es muy limitada, esto se debe a la falta de denuncia y a la indiferencia tanto de las autoridades locales, como de los pobladores.

La presencia de  actividades informales como la explotación minera artesanal, fomentan, de alguna manera, el delito de la trata de personas con fines de explotación laboral en la región, conexa a esta actividad han proliferado bares y prostíbulos con víctimas menores de edad provenientes principalmente de las regiones de Pucallpa, Cusco, Puno, Apurímac y Arequipa. Madre de Dios es uno de los departamentos que más incidencia de casos de trata de personas presenta, esto no se debe solamente a la pobreza y a la minería informal, sino también a su condición de zona fronteriza.

Rutas de TdP

Se puede afirmar que Madre de Dios es, sobre todo, una región de destino para víctimas de trata y explotación. Según el visualizador de rutas de CHS Alternativo, se trasladan mujeres, niños, niñas y adolescentes desde Ucayali, San Martín, Cerros de Pasco, Cuzco, Arequipa, Puno e incluso, Lima hacia las zonas de minería informal. Mientras que, por otro lado, las víctimas captadas en Madre de Dios son trasladadas hacia Cuzco y Puno en su mayoría.

De acuerdo a una investigación hecha en la zona por CHS Alternativo y financiada por la fundación Konrad Adenauer, alrededor de 4,500 mujeres son víctimas de trata en más de 420 locales detectados en Madre de Dios. La ruta evaluada tiene como punto de partida la localidad cusqueña de Sicuani, pues por allí ingresan las víctimas hacia Mazuko y Puerto Maldonado, en Madre de Dios, pasando por la vía Interoceánica y llegando a los campamentos mineros. En el trayecto los controles son ineficientes o inexistente, no solicitan documentos a las menores que llevan los tratantes, que usan todo tipo de vehículo para transportarlas, como camiones de carga y de combustible.

Un problema que se repite de región a región es que las autoridades locales y regionales, Policía Nacional, Ministerio Público, entre otros, cuentan con pocos recursos logísticos y humanos para atender este problema. Hay un déficit en términos de presupuesto y de gente, un ejemplo claro es que no se dispone en Madre de Dios de un albergue transitorio para los menores explotados.

Frente a ese contexto se considera necesario que los tres niveles de gobierno (central, regional y local) y el Poder Judicial asuman acciones prioritarias en el caso de esta jurisdicción selvática. En el estudio también se revisaron 15 casos que han logrado ser denunciados, en los cuales hay 27 víctimas involucradas, entre ellas menores y algunas mujeres de Brasil que llegaron con una oferta falsa de trabajo, principal forma de captación.

Para tener en cuenta

  • La región de Madre de Dios es, sobre todo, una región de destino para víctimas de trata y explotación sexual y laboral de niños, niñas y adolescentes. Los principales lugares de origen desde donde son trasladas las víctimas son: Puno, Cuzco, Apurímac, Arequipa y Ucayali.
  • La minería informal, es la principal actividad económica de la región y la que propicia de manera más directa la captación y explotación de potenciales víctimas de TP, en su mayoría menores de edad. La capacidad de acción del Estado ha sido ampliamente superada por la fuerza de los miles de mineros informales apostados a orillas del río Pukiri, vertiente del Huepetuhe. Mientras no se erradique la minería informal la TP seguirá sumando víctimas en la región.
  • Las autoridades estatales en general, han fijado la atención en el problema de la explotación informal del oro, se ha realizado diversos operativos con fines de erradicación pero parece no haberse tomado en cuenta que paralela a esta actividad subsiste la Trata de personas. Son las organizaciones civiles quienes están asumiendo este rol de protección y atención a víctimas de TP.

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